Reflexología

Reflexología

Reflexología

Para comprender en que consiste la reflexología debemos de tener en cuenta que “el todo está representado en sus partes”, es decir, que en nuestro cuerpo existen pequeñas partes donde se refleja todo nuestro organismo y a través de la estimulación de estas partes actuamos en forma refleja en las distintas partes de nuestro cuerpo equilibrando su estado energético.

Hay diferentes técnicas dentro de la reflexología. En este caso, nos centraremos en la podal.

La reflexología podal es una técnica de masaje que se aplica en los pies, dónde se encuentran representadas anatómicamente todas las estructuras corporales, todas las estructuras orgánicas, óseas y glandulares; y a través de la estimulación de los puntos reflejos con masajes, presiones, frotaciones y amasamientos se busca restablecer la salud del paciente, liberar bloqueos energéticos y emocionales, estimular la circulación sanguínea y nerviosa, e inducir a una relajación corporal de todo el organismo.

No se requiere ninguna sustancia o herramienta más que las propias manos, si bien se acostumbra a utilizarse algo de aceite para poder masajear con más facilidad y fluidez.

El conjunto de patologías y enfermedades que puede tratar la reflexología es bastante amplio:
⦁ Produce un efecto relajante que ayuda a eliminar el estrés y facilita la relajación física y mental.
⦁ Estimula la circulación sanguínea y linfática.
⦁ Potencia el sistema inmunológico y el potencial de auto sanación del cuerpo.
⦁ Regula el funcionamiento de los órganos del cuerpo.
⦁ Equilibra y restituye los niveles de energía.
⦁ Ayuda a la eliminación de toxinas.
⦁ Tiene efectos de terapia preventiva.
⦁ Posee un efecto antiálgico (alivia el dolor).
⦁ Estimula la creatividad, eleva el nivel de vitalidad y mejora el humor.

Sin embargo, en algunos casos, la reflexología esta contraindicada, ya sea de manera absoluta o relativa:
⦁ Absoluta: si la persona presenta fiebre; enfermedades infecciosas; en caso de infecciones del propio pie o algún tipo de infección aguda en general; si existen eczemas generalizados en el pie; en caso de existir verrugas extendidas por todo el pie; fascitis plantar; si hay algún traumatismo en el pie o cualquier otro problema que dificulte el trabajo del terapeuta; en procesos agudos y durante el tratamiento de trombosis, flebitis y tromboflebitis, mientras que el médico no haya dado el alta médica.

Además, el terapeuta deberá de disponer de la información médica de los pacientes para poder proceder en consecuencia.
⦁ Relativa: esguinces, valorando su gravedad; golpes; retención de líquido; durezas, callos y callosidades; dedos de martillo; espolones; juanetes; verrugas; sabañones; pie de atleta; uñero (uña encarnada); gota.